Diálogo en torno a la relación entre el machismo, el feminismo y la voluntad de ignorar

Nov 13, 2016 | Feminismos, Notas

Por Blas Radi y Danila Suárez Tomé (docentes de Gnoseología, Problemas Especiales de Gnoseología y Filosofía Feminista en la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires)

 

Algunos de los latiguillos que más se leen y escuchan cuando se quiere desacreditar al feminismo (o a alguna feminista en particular, evento feminista o situación de expresión del feminismo) son:
1. El feminismo es lo mismo que el machismo pero al revés.
2. Ni feminismo ni machismo, igualismo.
3. El feminismo hace tan mal a la sociedad como el machismo.

Estos enunciados se erigen sobre un fenómeno epistémico particular: la ignorancia (la más reprochable de su clase: creer saber lo que en realidad no se sabe). La ignorancia no es una mera ausencia o privación de saber sino que es un un comportamiento voluntario, estratégico y cómplice, que produce -y es producido por- una serie de mecanismos culturales socialmente aceptados y disponibles.

– ¿Qué tipo de mecanismos operan aquí?

– En este caso, se trata de una anfibología conceptual producida por el hecho de que ambos términos, feminismo y machismo, suenan parecidos (terminan en -ismo) y uno pareciera corresponder a lo femenino, y por ende a la mujer, y otro a lo masculino, y por ende al hombre, con lo cual parecieran tener ambos términos una relación de opuestos complementarios.

– ¿Es posible corregir esta confusión?

– La anfibología puede corregirse trazando algunas distinciones conceptuales que permitirán diluir el fenómeno de confusión que lleva a la enunciación de estas frases desafortunadas.

– ¿Cómo podríamos definir y delimitar estos conceptos?

– El sexismo es un sistema de creencias, prácticas, actitudes, normas sociales y formas institucionales cuyo funcionamiento crea y perpetúa desigualdades, distinciones sociales, relaciones de poder y disciplinamiento entre las personas sobre la base de su sexo. Estas creencias no son meramente prejuicios personales de agentes particulares sino estructuras sociales que influyen en el imaginario colectivo y afectan las acciones de los individuos. Los sistemas sexistas conceden privilegios a las personas de un sexo en detrimento de las personas de otro sexo, que es devaluado. En una sociedad patriarcal, el sexismo es un fenómeno que se deriva, a su vez, del androcentrismo.
El androcentrismo es una forma de ver y organizar el mundo y las relaciones sociales centrada en el punto de vista masculino. Esto quiere decir que considera -en general de manera tácita- a los varones como sujetos de referencia de toda la humanidad. Así es que los varones son entendidos como los únicos observadores válidos de lo que sucede en el mundo, los únicos capaces de dictar leyes, de producir conocimientos, de impartir justicia, de gobernar.

– ¿Todos los varones?

– No. Se ha insistido en una figura particular como representación del varón hegemónico: uno que tiene ciertas características (es adulto, blanco, capacitado, propietario, heterosexual). O sea, hablamos de una porción de la humanidad que tiene estas características específicas y funciona como modelo de toda la humanidad. Quienes no responden a esta descripción son constituidos como seres dependientes y/o subordinados.

– ¿Y qué son, entonces, el machismo y el feminismo?

– El machismo es, estrictamente, una expresión explícita del sexismo por medio de actos físicos o verbales, generalmente de manera grosera. El machismo, por ende, es un fenómeno dependiente del sexismo y el androcentrismo, de los cuales ya hablamos. El feminismo, por su parte, es un movimiento social, político y teórico que lucha contra las injusticias perpetradas contra los y las sujetos que quedan por fuera de la figura del varón hegemónico del androcentrismo y en el lugar inferior y devaluado de la dinámica sexista. Más aún, el feminismo busca subvertir el androcentrismo y eliminar el sexismo de la sociedad.

– Esto implicaría, entonces, que no son un par de conceptos opuestos complementarios.

– Exacto. Ahí radica el problema al que nos referíamos: suenan como si fueran opuestos complementarios, pero cuando nos preocupamos por conocer sus especificidades, vemos que no lo son. Atendiendo a las distinciones conceptuales que trazamos, entonces, intentemos ver por qué las expresiones que enumeramos al principio son desacertadas:

1. El feminismo es lo mismo que el machismo pero al revés.

En esta expresión podemos ver que hay una comprensión más o menos correcta de lo que es el machismo: si en el esquema sexista un sexo quedaba subordinado al otro, en el caso del machismo -como expresión del sexismo- estaríamos hablando de que la mujer es colocada en una situación de inferioridad con respecto al hombre. Sin embargo, no hay una compresión correcta de lo que es el feminismo: el feminismo no busca invertir los términos del sexismo (que el hombre quede subordinado a la mujer), sino disolver por completo el sexismo.

2. Ni feminismo ni machismo, igualismo.

Como hemos visto, el machismo es una expresión del sexismo: un sistema que instaura una desigualdad entre sexos, donde uno es valorado como superior y, por ende, goza de numerosos privilegios para poder desarrollar sus proyectos y existencia en general, mientras el otro es valorado como inferior y no goza de los mismos privilegios, viendo reducidas sus posibilidades de proyectar y realizarse como existente humano. El sexismo es un sistema de inequidad por definición. Mientras tanto, y aquí volvemos al mismo punto de la expresión anterior, el feminismo busca disolver por completo el sexismo, anulando así la inequidad inherente a la estructuración sexista de la sociedad. Si el concepto de “igualismo” está referido a la equidad, entonces estamos hablando de feminismo.

3. El feminismo hace tan mal a la sociedad como el machismo.

Una vez que hemos delimitado los conceptos y aclarado las otras dos expresiones, entendemos que ésta cae por sí sola. Si aún se la pretende sostener, luego de todo lo expuesto, esto se puede deber a que se considera, al mismo tiempo, un mal social tanto a la asignación de privilegios basados en la identidad de género de las personas y la subordinación de unas personas a otras en función de una organización androcéntrica y sexista de la sociedad, como a la desaparición de privilegios basados en la identidad de género de las personas y la subordinación de unas personas a otras en función de una organización androcéntrica y sexista de la sociedad. Esto constituye una contradicción que, si no se disipa por medio de la clarificación conceptual, puede simplemente responder a la voluntad de ignorar.

De Saul Steinberg

(imagen de Saul Steinberg)

(Si te interesa el tema también podés leer este artículo de los mismo autores)

APOYANOS CON UN CAFECITO

¿Te gusta o te sirve lo que hacemos? Te invitamos a apoyarnos aportando cafecitos para nuestra organización. Todos los aportes nos ayudan a seguir produciendo conocimiento crítico, feminista e independiente.

 

TwitterTelegramFacebookWhatsApp

Notas relacionadas

Las que buscan: Entre la memoria…

Quédate quieta, Antígona. Son de los mismos. Quédate quieta. No grites. No pienses. No busques. Son de los mismos. Quédate quieta, Antígona. No persigas lo imposible.   Sara Uribe, Antígona González (2019) Por Luciana Kirjner En este aniversario de la primera ronda de...

Sostener la vida a pesar de…

Por Celina Santellán La vida se sostiene todos los días. Y se sostiene, sobre todo, por el trabajo de las mujeres. En los barrios populares este trabajo se da en un contexto cada vez más hostil y con menos recursos. El Observatorio Villero de La Poderosa viene a...

¿Se pasaron tres pueblos? O poner…

Por Laura Victoria Martínez El siguiente texto es un adelanto de mi libro ¿Se pasaron tres pueblos? Una lectura crítica de las narrativas sobre diversidad, políticas de identidad y exceso progresista ante el ascenso de la derecha, de próxima publicación por la...

Ella hace historia

Ella Hace Historia fue un proyecto de formación presencial que tuvo como objetivo acompañar a mujeres con emprendimientos organizadas en cooperativas de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense. La iniciativa surgió...

24M: A 50 años del golpe,…

24M: A 50 años del golpe,…

A 50 años del golpe, un gráfico muestra cómo el salario real nunca se recuperó. Descargalo y compartilo.

Especial Ecofeminita 8M 2026

✍ Como todos los 8M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, desde Ecofeminita preparamos un especial de notas sobre feminismo, ciencia, educación sexual integral, derechos laborales y más. Te invitamos a leerlas y compartirlas:40 años del primer Encuentro:...

Una reforma laboral con olor a…

Por Inés Notarstefano Una ley llamada “Modernización Laboral”, aunque haga todo menos modernizar, obtuvo aprobación el pasado 27 de febrero de 2026 en el Congreso de la Nación. La reforma laboral vuelve a llevar la jornada de trabajo a 12 horas, algo que sucedía hace...

La ESI resiste: reflexiones a casi…

Por Candelaria Botto En los últimos años, la Educación Sexual Integral (ESI) pasó a convertirse en uno de los frentes más visibles de la llamada “batalla cultural”. En redes sociales, programas de televisión y discursos oficiales, la ESI aparece una y otra vez...

Lo digital es político: la IA…

Por Carmín Rios Fukelman Desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022, la expansión de la inteligencia artificial dejó de ser una promesa futurista para convertirse en infraestructura cotidiana. Plataformas de generación de texto, imágenes y voz se integraron en el...

40 años del primer Encuentro: conversaciones…

Por Natsumi Shokida Estamos a casi cuarenta años de la primera edición del Encuentro, que no solo es el evento anual feminista más masivo de la Argentina sino que es también una de las experiencias de autoorganización política más singulares de nuestra historia...