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Cuando el cuerpo deja de sangrar. Una mirada sociológica del climaterio

Mar 4, 2024 | MenstruAcción, Notas

Por Carolina Baranowski, Paula Cuesta, Lucía Davin y Mora Vinokur

¿Qué (no) se sabe, (no) se dice y (no) se hace  sobre lo que rodea a la pre/peri/pos menopausia? ¿Cuánto tiempo abarca en la vida de una persona? ¿Cuál es la diferencia entre menopausia y climaterio? ¿Cómo afecta la vida cotidiana?

Verónica Giordano, investigadora del CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires, se hizo esas preguntas cuando empezó a menstruar menos. Nunca había conversado del asunto con nadie. Un silencio total cubría el tema. Verónica había escuchado hablar sobre los calores, las nubes mentales y la falta de deseo sexual. Pero, más allá de los cambios físicos, enseguida se topó con una creencia firmemente enraizada en relación a este momento del ciclo vital: ya estás vieja. En efecto, existe una construcción social de la menopausia que la asocia a la vejez que, a su vez, está socialmente asociada a la fragilidad y la pasividad. Ciertos modos del lenguaje dejan al descubierto que el adjetivo vieja/viejo muchas veces es utilizado despectivamente y como contrapartida para ser amables se usa el término abuelo/abuela, que cambia el desprecio por subordinación automática a la matriz familiarista. 

Giordano, como tantas otras mujeres, recorrió muchos consultorios y concertó un sinnúmero de citas con especialistas de la salud para mitigar las molestias que afectan a las personas en este período “transicional”. Las recomendaciones se repetían: hacer yoga, comer yogurt una vez por día para fortalecer los huesos, y aumentar los controles periódicos (por ejemplo, realizarse una densitometría ósea de cadera y de columna por año). Pero el acceso a esta información y, sobre todo, la implementación de las sugerencias médicas, conlleva un costo económico y de tiempo del que no todas pueden disponer. Así, el asunto se reveló como algo “político”, además de “personal”.

Para conocer y entender los cambios que estaba transitando su cuerpo y el aspecto social que conlleva, Verónica decidió investigar sobre el tema. ¿Existen políticas públicas específicas para esta etapa de la vida? ¿Cuáles son las problemáticas sociales vinculadas a los “síntomas” del climaterio?  En un primer relevamiento en dispositivos vinculados a la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI), Verónica identificó un elemento clave: en las campañas de sensibilización sobre menstruación suele abordarse el período de la vida “desde la menarca” y “hasta la menopausia”. Esto la acercó a la Campaña #MenstruAcción impulsada desde Ecofeminita.  #MenstruAcción se gestó con el propósito de visibilizar el tabú que rodea a la menstruación y las consecuencias que eso trae para las personas que menstrúan. 

¿Existe alguna relación entre el tabú asociado con la menstruación y aquel que rodea a la menopausia? ¿Es posible abordar la menopausia desde la menstruación en tanto elementos que forman parte de ciclos vitales de las personas? 

A partir de estas preguntas, Verónica convocó a un equipo de investigación desde la cátedra del Taller de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA que se enfoca en los ejes cuidados, derechas y política en América Latina. Así, en el relevamiento nos encontramos con No Pausa, una organización latinoamericana que  brinda información, acompañamiento y herramientas a quienes están atravesando la menopausia. Desde distintas fuentes consultadas (médicas, legislativas, periodísticas, artísticas, etc) se hacía evidente que la palabra menopausia (o climaterio) casi no aparece en los debates e instrumentos públicos, salvo en contados casos. Existe en la Argentina una vacancia de políticas públicas para el grupo etario de personas atravesando el climaterio.

Para contribuir al debate decidimos, entonces, enfocar el tema desde la perspectiva de los ciclos vitales, donde menstruación y menopausia van juntas. Así, nació el proyecto “Un día en la vida: visibilización de la menopausia en la menstruación. Recursos prácticos para un abordaje integral del cuidado de los ciclos vitales”, dirigido por Verónica Giordano, co-dirigido por Bárbara Martínez, del cual participamos quienes suscribimos a esta nota (un equipo de Sociólogas y Antropólogas de la Universidad de Buenos Aires) en articulación con Ecofeminita.  

Un día en la vida: visibilización de la menopausia en la menstruación

El problema que aborda el proyecto Un día en la vida es la invisibilización de la menopausia y el climaterio en tanto fenómeno vinculado a la menstruación, ya que buena parte de la transición hacia la menopausia se experimenta mientras la persona aún está menstruando. Este silencio trae aparejada la ausencia de producción de conocimiento y políticas públicas que traten de manera integral las necesidades de quienes transitan el climaterio, generando así un factor adicional de desigualdad. Para muchas mujeres esta situación se expresa en cuestiones concretas: violencia laboral y en espacios de atención de la salud, angustia provocada por la falta de conocimiento acerca de los cambios propios de esta etapa, comentarios discriminatorios, mayor ausentismo laboral para ocultar aspectos considerados avergonzantes de este momento de la vida. Además, el desconocimiento sobre la importancia de realizarse estudios preventivos redunda, en algunos casos, en la desatención de enfermedades que pueden surgir como hipertensión, diabetes, dislipidemia (comúnmente conocida como “colesterol alto”), infarto agudo de miocardio, lesiones graves en el cuello del útero, entre otras.

El objetivo del proyecto es producir recursos prácticos (materiales de sensibilización e insumos para política públicas) sobre la menopausia en tanto aspecto que participa de la problemática de la menstruación. Para ello, nos proponemos complementarlos con los materiales elaborados por Ecofeminita para alcanzar un abordaje integral de la problemática menstruación+menopausia. Es decir, considerar a la menopausia como un fenómeno que participa —en las fases de pre/peri/pos menopausia— de los ciclos (no) reproductivos, y de los ciclos vitales de las personas menstruantes. Esta perspectiva contribuye a desarmar la dicotomía reproductivo/no reproductivo para pensar las distintas etapas de la vida de las personas, al trascender el límite fijado en “hasta la menopausia”. Además, facilita la comunicación transgeneracional sobre un tema socialmente anclado en la idea de vejez. 

Para iniciar la investigación, exploramos el conocimiento disponible hasta el momento sobre la menopausia y el climaterio. Para ello, realizamos 6 rondas de entrevistas grupales en formato de conversatorio a profesionales de variadas áreas: médicas familiares, psicólogas, psiquiatras, trabajadoras sindicalistas, diputadas, artistas, docentes, periodistas, trabajadoras sociales y abogadas. Todas ellas trabajan alguna dimensión de la temática desde la perspectiva de su profesión pero, especialmente, desde el deseo de comprender su propia experiencia. A continuación, vamos a compartir algunas reflexiones que surgieron a partir de las entrevistas realizadas.

Comencemos con una pregunta fundamental.

¿Qué entendemos por menopausia y climaterio?

Muchas veces estos conceptos aparecen como sinónimos. Pero no significan exactamente lo mismo. La menopausia es “un día en la vida”, específicamente, el día que el cuerpo menstrúa por última vez, cuya causa principal es natural y el resultado de modificaciones hormonales. El climaterio es una fase de “transición” que comprende tanto el período previo como posterior a la menopausia (perimenopausia y posmenopausia). Convencionalmente, se entiende que las mujeres alcanzan la menopausia alrededor de los 50 años y comienzan a manifestar signos de la perimenopausia aproximadamente a los 40 años de edad. Sin embargo, la menopausia puede llegar a edades tempranas (antes de los 40 años), ya sea por situaciones de estrés, con posterioridad a un tratamiento médico o debido a causas genéticas (incluso puede ocurrir por causas desconocidas). 

De este modo, buena parte de la experiencia del tránsito hacia la menopausia se vive mientras la persona sigue menstruando. Entonces, ¿por qué no hablar de menopausia cuando hablamos de menstruación?

A la menopausia llegamos en los últimos 10 años de menstruación. Entonces, esos 10 años que te toca menstruar por última vez es el periodo que importa para después evaluar tu menopausia. Por lo tanto, es mentira que de la menopausia hay que ocuparse cuando dejás de menstruar. Al contrario, chicas jóvenes, que están atravesando la menstruación saben muy poco sobre la menopausia de sus madres (Investigadora). 

¿Cuándo fue la primera vez que te hablaron sobre la menopausia?

Muchas personas llegan a esta etapa del ciclo vital sin ningún tipo de información. La invisibilización de la menopausia y, por ende, de los cambios corporales que conlleva, fue un aspecto en el que la mayoría de las entrevistadas coincidió. Frente al silencio que rodea al tema, comenzaron a informarse con el objetivo de encontrar alguna explicación a los cambios que estaban experimentando: 

El denominador común es que cuando llegamos a esta etapa no podemos creer los cambios que se nos producen y que no haya información al respecto (Dirigente sindical).

Cuando empiezo con mi premenopausia y demás, empiezo a pensar, como que empiezo a darme cuenta que nunca en mi vida había, no tenía ni idea de lo que era menopausia, nunca en mi vida, o sea, soy una persona que pasé estudiando muchos años de mi vida con una orientación en género y nunca el tema de la menopausia llegó a mí (Abogada).

La desinformación se convirtió en un motor para comenzar a trabajar sobre la menopausia, tal como sucedió con la menstruación:

Por eso me interesó armar este proyecto, porque me parecía que es un pendiente, como nos pasó todos estos años con la gestión menstrual, que parecía que debía ocultarse. Yo recuerdo a (…) que decía ‘bueno chicas es la regla’ y vos decías de qué se trata esto. Y por supuesto, llegabas a ese momento sin nada de información. Bueno, lo que hemos podido avanzar en gestión menstrual estos años me parece muy importante (Médica)

Por otro lado, una de las entrevistadas destacó el problema del exceso de información como un obstáculo para obtener conocimientos verdaderamente útiles que faciliten transitar este período. La sobrecarga de información está plagada de mitos y estigmas. Por eso, a partir de la creación de un documental decidió:

Abrir este tema de la menopausia como una pregunta, porque estamos obstruidas por demasiadas respuestas. Habrá mujeres que les sirve, pero a mí la verdad no (Cineasta)

Mitos y estigmas

El climaterio trae asociado una serie de mitos y estigmas que cargan negativamente el tránsito a esta nueva etapa. Muchas de las entrevistadas hicieron hincapié en las angustias que les implicó llegar a la menopausia, ya que durante toda su vida escucharon que cuando las mujeres comienzan el climaterio se vuelven gordas, malhumoradas y, en general, improductivas (Diputada).

Estos estigmas, que cargan de sentidos adversos a este periodo del ciclo vital, se reproducen entre las propias mujeres, llevando en muchos casos al ocultamiento o a la vergüenza ante la imposibilidad de esconder algunas de las señales más evidentes de este tránsito como los denominados “calores”. Una de las entrevistadas comentó que cuando intentó conversar sobre su propia menopausia con sus propias pares, muchas contestaron “a mi no me pasó nada“,  “yo no sentí nada” (Dirigente sindical).

¿Por qué tanta estigmatización y tanto miedo de decir la palabra (menopausia)? Yo me di cuenta de eso porque cuando busqué personajes para la película, nadie quería ponerle la cara al documental. Todas me decían “Ay, yo voy a estar, yo voy a estar en la película”. Y cuando les decía “Bueno, concretemos una cita para que empecemos a filmar” me decían “No, no, la verdad desistí. Yo no quiero aparecer en una película como una menopáusica” (Cineasta).

En cuanto a los imaginarios sociales sobre la sexualidad en esta etapa de la vida, la menopausia se asocia con estereotipos de género que asignan a los hombres la perdurabilidad del deseo y de la actividad sexual sin límites de edad, mientras que en el caso de las mujeres, se vincula el cese de la fase reproductiva con el final de la vida sexual: con la menopausia no gozas más (Dirigente sindical). Este mito parece estar soterrado en el sistema educativo, cuyos contenidos están por lo general centrados en la etapa reproductiva y, sobre todo, en la prevención de situaciones como embarazos no deseados y violencia en el ámbito de las relaciones de pareja, entre otros temas.  

La sexualidad durante la etapa no reproductiva es desestimada y así se afirma socialmente la idea de que el placer sexual es exclusivo de la edad reproductiva.  Se trata de una negación o indiferencia que muchas veces se manifiesta en la consulta médica.

Tenemos tanto estigma los médicos, las médicas con ese tema, parece que hablamos de la sexualidad cuando las mujeres están en la etapa reproductiva y después es como si las mujeres no tuvieran más vida sexual. Pedimos estudios de HIV siempre a todo el mundo. Con las mujeres que no están en la etapa reproductiva sucede mucho menos (Médica Familiar). 

La persistencia de estos imaginarios y la falta de información acerca de las cuestiones relacionadas con la sexualidad durante la menopausia, puede producir situaciones problemáticas como embarazos no deseados

Hay cosas importantísimas para aprender, por ejemplo, que el riesgo, por ejemplo, el cuidado, en esto de entender que es un proceso, que el cuidado tiene que ir, por ejemplo, en la prevención, si uno no quiere un embarazo, tiene que seguir por lo menos durante un año más, porque hay esa posibilidad de embarazo sigue por lo menos un año, hasta un año después de la cesación de las menstruaciones (Médica).

También, la propagación de enfermedades de transmisión sexual. En muchos casos, tal como nos comentaba la médica generalista, muchos profesionales de la salud dejan de recomendar algunos procedimientos como la realización de pruebas de VIH, precisamente en un momento en el que las paredes de la vagina se debilitan y están más expuestas a lesiones y a la transmisión de enfermedades.

El desconocimiento que persiste alrededor del tema propaga estereotipos en torno a quiénes son las personas que atraviesan el climaterio y la menopausia. Lo que cultural y socialmente se piensa como “sujeto de la menopausia” suele conllevar presunciones poco rigurosas que ignoran el largo umbral que abarca el tránsito de una fase (reproductiva) a otra (no reproductiva). La asociación entre menopausia y vejez homologa las necesidades e inquietudes de una población de entre 40 y 50 años de edad con las de una población de 60 y 70. Si bien las iniciativas de “ESI con perspectiva de edad” son un valioso ejemplo de profundización y universalización de la Educación Sexual Integral, el climaterio y la menopausia representan un periodo particular del ciclo de vida que no se ve interpelado únicamente por la intersección entre sexualidades y vejeces y sobre lo cual existe una vacancia de problematización. 

No se puede pensar sujeto único de la menopausia. Hay experiencias variadas y diversas. No hay una única manera de ser mujer, ni de envejecer mujeres, ni de ver qué pasa con nuestro cuerpo, ni de interpretar lo que pasa con nuestro cuerpo (Psicóloga)

La menopausia como parte de la discusión de los derechos de las trabajadoras

El mundo del trabajo ha sido una de las áreas donde más se discutió la carencia de políticas públicas que aborden la cuestión de la menopausia. Durante el proceso de investigación de antecedentes para el proyecto encontramos que, principalmente en los países del norte global, existen iniciativas legislativas, asociaciones civiles e instrumentos para avanzar en capacitación y sensibilización alrededor del tema. En la mayoría de los casos, el objetivo principal consiste en adecuar las condiciones laborales a los síntomas que se experimentan durante el climaterio, para asegurar la permanencia de las trabajadoras que atraviesan la peri y posmenopausia. Un caso ejemplar es la incorporación de ventiladores en los escritorios para acompañar los calores, un síntoma muy característico del tránsito a la menopausia. Otro ejemplo es el acceso a horarios de trabajo flexibles para que las mujeres no tengan que abandonar sus trabajos por circunstancias relativas a ese tránsito que les impiden cumplir con las responsabilidades laborales.

Al situar la reflexión sobre la menopausia y  el mundo del trabajo en un escenario local fueron evidentes las diferencias que caracterizan la situación en Argentina. Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, en el tercer trimestre de 2023, el 37,4% de las mujeres ocupadas en Argentina trabajan en la informalidad. Es decir, realizan trabajo remunerado que no está registrado ni amparado por la normativa laboral vigente. Esta particularidad representa un obstáculo para la implementación de programas que aborden la menopausia y el climaterio desde una perspectiva laboral que importa un modelo del hemisferio norte centrado en las trabajadoras formales como sujetos de derechos y que, en Argentina, deja fuera del marco legal a casi un 40% de las mujeres ocupadas.

 Por lo tanto, en la búsqueda de abordajes más adecuados respecto de la realidad local, entrevistamos a mujeres sindicalistas con décadas de trayectoria en ese ámbito para indagar el lugar de la menopausia en el mundo del trabajo en Argentina. A pesar de que las entrevistadas habían trabajado temáticas vinculadas a derechos de las mujeres trabajadoras, derechos menstruales y desigualdad de género dentro de los mismos sindicatos, la menopausia no se hizo presente más que en la vida privada de cada una. 

Abordamos todos los temas, inauguramos un montón el tema de feminismo, los derechos de las mujeres y el tema de la menopausia no aparecía en ningún momento de mi vida, salvo la mía propia (Dirigente sindical y trabajadora social y de salud)  

Estas ausencias dentro de las agendas del sindicalismo feminista pueden ser parcialmente explicadas por los desafíos que implicó la disputa por los espacios de representación y conducción siendo mujeres trabajadoras. En las entrevistas, la recuperación de los sindicatos (durante el retorno a la democracia de 1983) fue nombrada como un ir a los codazos (Dirigente sindical) con los hombres sindicalistas que no reconocían la igualdad de capacidades de sus colegas mujeres. 

Para ejercer sus derechos de participación en los espacios sindicales, las mujeres debieron presentarse siempre como “mujeres fuertes”, armarse de una coraza. Dicha fortaleza, que únicamente podía ser asociada a lo masculino, obstruyó la posibilidad de articulación entre “lo femenino” que formaba parte de la vida de cada una de ellas y sus prácticas de lucha y organización sindical. 

Había que hacer una demostración de la apropiación de un modelo no feminizado. Un modelo que muchas mujeres adoptaban, masculinizado. Entonces, ¿en dónde entra ahí, en tu recorrido histórico militante, que vas a tener menopausia? No, no entra. Porque vos adoptás prácticas no feminizadas (Dirigente sindical estatal y trabajadora de salud pública mental)

Esta coraza dejó fuera de la conversación a las necesidades, los afectos y las propias condiciones de vida de las trabajadoras que menstrúan y menopausan. Ambas entrevistadas coincidieron en la necesidad de reparar esas ausencias desde las negociaciones colectivas de los convenios laborales. Es decir, desde la agenda de derechos de las trabajadoras, entendiendo a este sujeto con las características que tiene en Argentina.

El horizonte, concluyeron, consiste en construir abordajes que vayan más allá de las licencias laborales. Porque, como ya fue señalado, las políticas que se basan en la ley de contrato de trabajo excluyen a la mayoría de las mujeres. Y, como destacó una de las entrevistadas, visibilizar la menopausia nos invita a 

(…) un debate que nos atraviesa como seres humanos, para que puedan involucrarse las personas que quieran, aunque no estén en el umbral de la menopausia o aunque no estén en esa etapa. Porque es parte de la discusión de la clase trabajadora (Dirigente sindical estatal y trabajadora de salud pública mental)

Florecer en el climaterio: rompiendo estigmas y tabúes

Los avances en materia de políticas públicas, proyectos legislativos, producción de conocimiento y desmitificación social alrededor de la menstruación son el resultado de una disputa conjunta de organizaciones y movimientos sociales que, desde los feminismos, han exigido el derecho a una menstruación digna. Iniciativas como la Campaña #MenstruAcción de Ecofeminita han enriquecido el debate sobre la desigualdad económica, social, laboral y de salud que puede suponer atravesar las distintas etapas del ciclo de vida, cuando se está desprovista de información, accesibilidad y acompañamiento. Es hora también de que exijamos menopausias y climaterios dignos. 

En las entrevistas y la búsqueda de antecedentes quedó evidenciada la falta de información y acompañamiento que experimentaron durante su climaterio mujeres con distintas experiencias de vida y de distintas ramas profesionales. 

Estamos convencidas de que para que “hasta la menopausia” deje de ser una marca limitante, es imprescindible la organización entre distintos actores sociales, que se articulen bajo la demanda por la visibilización del climaterio y la menopausia y la ampliación de los derechos sexuales reproductivos y no reproductivos. Para garantizar un acceso universal a un tratamiento, acompañamiento e información, es fundamental que el Estado reconozca el abordaje integral de la menopausia y el climaterio como una necesidad poblacional y parte del ciclo de vida menstruación-menopausia. 

La adecuación de los espacios de trabajo, el amparo normativo de la legislación laboral, el acceso a productos de gestión climatérica (como cremas y geles vaginales/hormonales, apósitos, ventiladores y ropa en los lugares de trabajo por sofocos, entre otros), y el conocimiento sobre las condiciones de vida de quienes atraviesan esta etapa, son deudas de una agenda de derechos y cuidados que pretenden avanzar hacia una sociedad más justa, igualitaria y sostenible. Por eso, este 8M, la invitación es a que hablemos de menopausia, hablemos de climaterio y re-vitalicemos los diálogos transgeneracionales que nos permitan delinear el modo en el que deseamos atravesar, hoy o mañana, las distintas etapas de nuestros ciclos de vida. 

 

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